Hace mucho tiempo que no me conocía a mí mismo.
En la memoria la verguenza que nació fue un regalo.
No más "El pequeño, el débil, el asustado.
Huyendo de los golpes, desinflándose".
Me he vuelto más que un hombre.
Más de lo que alguna vez fuiste.
Conducido y ardiendo para elevarme más allá de Jesús.
Nací de nuevo con ojos de serpiente.
Volviéndome del tamaño de Dios.
Encontré mi vida resbalándose entre mis manos.
Quizás por medio de la muerte mi vida no sea tan mala.
Puedo verte, puedo joderte, dentro de ti.
Mirándote entre tus ojos.
Despreciando a tus amigos, para servirme, para chuparme,
Para realizar mi salvada adherencia.
Yo el suicidio, Yo el anti-señor.
Nací de nuevo con ojos de serpiente.
Volviéndome del tamaño de Dios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario